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Bermejo, el balneario para amantes del surf y el romance al norte de Lima

Hay olas todo el año para los surfers, que van de medio metro a 3 m. Son izquierdas bien formadas, largas y tubulares.

Después de 30 años, nada o casi nada ha cambiado en Bermejo. En esa época yo todavía corría tabla (me había iniciado a los 14 años en Makaha, Miraflores). Pues bien, hace tres décadas, con un pata, una tabla bajo el brazo y una carpa, aterricé en Bermejo. Antes que todo, me fijé en ella. Más allá de su sonrisa y de su arrebato juvenil, lo que me llamó la atención fue su nombre: Roma.

Roma era de Barranca y también corría tabla. Era una guerrera, dormía sobre un petate en la casa de esteras de un pescador. Hicimos buenas migas y a los dos días ella entró a la carpa y mi pata pasó a dormir en el petate. No siempre las historias de amor terminan bien. Casi nunca. Ella era un espíritu libre, no quería engancharse con nadie en serio A las dos semanas se me acabó el billete y me marché. Décadas después, el encanto de Bermejo se mantiene intacto: poca gente, una playa vasta, arena perfecta, mar calmo y la oferta de peces y mariscos recién extraídos a precio ‘huevo’. El manifiesto color rojizo de sus colinas y farallones le otorgan el nombre a esta playa.

El encanto fue doble porque volví a encontrarme con Roma.

Roma seguía surfeando, solo que ahora lo hacía cuando podía. Tenía un cámper, hijos y pareja. Pero su esencia no había cambiado. Me acompañó hacia el morro sur, donde la visión del mundo cambia, todo es superlativo y misterioso, desde el espejo infinito del océano, hasta las cuevas y arrecifes esculpidos de manera salvajemente estética. Allí señalan que hay un olor intenso, por los desechos de los marisqueros. Empero, gracias a Roma me envolvió una fragancia que nadie percibe.

Teníamos la certeza de que no nos volveríamos a ver en años, y que el cariño se mantendría intacto. Hubo un largo silencio, como si un gran dolor acabara de llegar y ni su risueño semblante pudiera derrotarlo.//

SEPA MÁS:
​Un desvío de 20 minutos en el km 222 de la Panamericana Norte te conduce a Bermejo. Desde Lima, conducir hasta el km 226 para dar la vuelta. Antes el acceso era en el km 226, donde venden el mejor chupín de cangrejo del Norte Chico.

Hay olas todo el año para los surfers, que van de medio metro a 3 m. Son izquierdas bien formadas, largas y tubulares. 

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